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Construido entre 1755 y 1760, sufrió años de abandono y uso inadecuado, pero siempre estuvo marcado por una vocación histórica, debido a que resguardó viejos libros y documentos. El libro actualmente resguarda el Archivo Histórico del Distrito Federal.
En la foto de izquierda a derecha: Eduardo Clave, Virginia Armella, Magdalena Escobosa, Lucia Segovia y Jose de la Rosa | Más información: Cultura de México
Uno de sus habitantes fue Francisco Pimentel, primer historiador formal de la literatura mexicana, quien impregnó al inmueble parte de su valor cultural.
Con documentación procedente del Archivo Histórico del Distrito Federal Carlos de Sigüenza y Góngora, donde encontró peticiones, enlaces, triunfos, fiestas y duelos de los diversos propietarios de la casa ubicada en las antiguas calles de la Canoa y Manrique, a la que también se le conoció por nombre Palacio de Manrique y la Canoa, la historiadora Magdalena Escobosa de Rangel rastreó la historia de El palacio de los condes de Heras y Soto, que reportó en un libro cuya presentación fue hecha con el apoyo de la Secretaría de Cultura del Distrito Federal.
Con esta publicación, dijo la historiadora, veo reflejado el trabajo de años de investigación del recinto ubicado en el primer cuadro del Centro Histórico de la capital, que sale a la luz luego de una década, pues la primera versión, que nunca se publicó, "me fue pirateada hace 10 años".
Actualmente este inmueble está ubicado en República de Chile 8, Centro Histórico, y es la sede del Archivo Histórico Carlos de Sigüenza y Góngora, lo que también señala la investigación realizada por la historiadora Magdalena Escobosa de Rangel.
Según explicó en la presentación del libro, El palacio de los Condes de Heras Soto albergó a personajes importantes en la historia del país, quienes tejieron algunos pasajes en torno a la relevancia del este espacio que durante toda su historia ha estado marcado por una gran relevancia.
Durante la presentación del libro, la historiadora agradeció a las personas e instancias que participaron en la realización de esta investigación, quienes le permitieron vislumbrar la importancia de este edificio, de arquitectura barroca del siglo XVIII, que actualmente resguarda la memoria histórica de la Ciudad de México.
Recordó que esta hermosa casa, construida entre 1755 y 1760, sufrió años de abandono y uso inadecuado, tuvo diversos destinos, y una reiterada vocación histórica, debido a que ahí se guardaron viejos libros y documentos mexicanos, además de que se fraguaron obras importantes para el conocimiento de la cultura nacional.
Explicó que uno de los habitantes de esta casa fue Francisco Pimentel, primer historiador formal de la literatura mexicana, quien impregnó al inmueble parte de su valor cultural.
Co-editado por la Secretaría de Cultura del Distrito Federal, a través de la Coordinación de Fomento a la Lectura y el Libro, y Juan Pablo Editores, El Palacio de los Condes de Heras Soto¸ llena el vacío de información que existía sobre este recinto, pues detalla minuciosamente la edificación, los años de esplendor, el abandono y la recuperación de esta casa, indicó Escobosa de Rangel.
Los encargados de comentar este texto fueron Virginia Armella de Aspe, Lucía Segovia Forcella y Eduardo Clavé Almeida, este último coordinador de Fomento a la Lectura y el Libro de la Secretaría de Cultura, quienes reportarán los resultados de este estudio, que más que una libro, integra la monografía de una noble casa, bello ejemplar del barroco del Siglo XVIII.








